La Reina de la Coca: Griselda Blanco será personificada por Catherine Zeta Jones

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la reina

La Mafias y el sequito de malechores que les rodean siempre ha sido una trama

querida y seguida por los cineastas.

Asi ,desde Bonny and Clayde, Dilinger, Capone, Pablo Escobar,Chapo ahora le

toca el turno a la famosa Reina de la Coca, Griselda Blanco quien sera personifi-

cada por la actris Catherine Zeta Jones quien ha realizado inumerables films

entre los que se encuentra: El Zorro con Antonio Banderolas, Atrapados con Sean

Connery ect.

La personificación de Griselda permitira a los productores y cineastas de realizar

un magnífico films ya que hay tramas y escenarios envidiables para producir algo

al estilo de Scarface, El Padrino, Los Intocables ect. Un reto con tantos y buenos

argumentos para crear una gran obra cinematográfica .

Una breve historia de " La viuda Negra " seudonimo con que se conocia a la

narco-traficante Griselda Blanco !

Conozca la historia de la mujer alimentó a ese

monstruo que hoy llaman El Patrón del Mal.

Un recorrido tras las huellas sucias de una reina

sin corona.

 

En Youtube, aquel mundo donde lo imposible se

graba en videos, un preso habla desde una cárcel estadounidense. Enfundado en un overol azul,

cuenta una anécdota de la época en la que ella

era su patrona. Ocurrió en La Florida, dice, elevan-

do la mirada hacia su cielo techado en un intento

inútil por recordar la fecha. Él tenía que cobrar una

deuda de la Reina de la Cocaína que alguien se nega-

ba a pagar: “Yo a esa perra gorda no le debo nada”,

fue lo último que alcanzó a decir el moroso antes

de que el ahora preso le arrancara los dientes a los

golpes. El reo tuerce la boca mientras habla.De es-

paldas a una ventana de barrotes, el hombre cuen-

ta entonces lo que sucedió cuando su jefe se dio

cuenta de la forma en que se habían referido a ella.

A los pocos días la mujer llegó hasta su casa en

compañía de Cumbamba, uno de sus lugartenien-

tes más fieles. Caminó hasta la cocina, saludó a la

esposa de su cobrador, se sirvió algo de pescado

caliente y le preguntó a su empleado viéndolo a

los ojos: -¿Sabés donde está el tipo ese?-No -

Picado en una caja, a la orilla de la autopista-

¿De la autopista?-Sí, veníamos a visitarte y

nos pareció buena idea matarlo...Griselda-

Blanco, la Reina de la Cocaína, fue también

una reina bárbara. Un veterano periodista

que cubrió la guerra contra el narco-

tráfico en Medellín y entrevistó a varios capos

del cartel en los 70, cuenta que en ese

tiempo, cuando el fenómeno apenas empezaba

a conocerse en el resto del país, ella ya tenía ma-

las relaciones con los jefes de la organización.

En ese tiempo los patrones le atribuían

haber dañado el negocio, convirtiendo la lucha

por el mercado de la droga en una batalla san-

guinaria. Decían que a La Reina no le había bas-

tado con haber empezado los asesinatos desde

motocicletas con su banda de sicarios del

viejo barrio Antioquia, sino que también había

desatado la guerra en el Condado Dade, de Miami, 

donde hubo verdaderas atrocidades.

. Lo que dice el periodista no es una exageración:

entre el 79 y el 82, los asesinatos ordenados por

La Reina en La Florida se convirtieron en un sello

inconfundible del horror que las autoridades norte-

americanas jamás pudieron olvidar: des-

cuartizamientos, enmaletados, cuerpos empaca-

dos en bolsas, orejas enviadas en sobres, cadá-

veres flotando en el agua. La tasa de homicidios

de Miami, que en 1976 no superaba los 35

por cien mil habitantes, llegó a 175 por cien mil en

1981. En ese momento, a La Reina, todavía le fal-

taban cuatro años para ser capturada.***Griselda

Blanco nació en Santa Marta pero se crió en

Medellín. En el libro La Parábola de Pablo, Alon-

so Zalazar la describe como caribeña, tronco de

hembra, hija de prostituta, corazón duro, olvido

rápido. En algunas páginas el autor habla de

una mujer sin corazón: poco después de que

mataran a Pestañas -primer esposo, el tipo

que la había convertido en ágil carterista-, Grisel-

da se casó con Darío Sepúlveda hombre brave-

ro de vicio y revólver que también murió rápido

y le heredó el poder que para entonces

había ganado controlando algunas rutas de

tráfico de droga hacia los Estados Unidos.

Para ese momento, ella ya mandaba mulas pal

otro lado. Junto a Lombana y Chino Arles,

hombres de confianza de José Trujillo, el papá

de sus primeros tres hijos (muerto por una

cirrosis), cargaban chicas con marihuana y

polvo blanco que entonces transformaban

en verdaderas fortunas verdes. Sepúlveda fue

el padre de su último niño. como si se

tratara de una confirmación del destino que le

había tocado, lo bautizaron Michael Corleone.

La Reina idolatraba la historia de El Padrino.

A La Reina, de hecho, le gustaba que la llama-

ran Madrina.Pero el apodo no era sólo por eso.

Blanco también fue madrina de iniciación de

varios mafiosos. Uno de ellos, Pablo Escobar.

Fue ella quien lo impulsó para que pasara de

ser un bandido a un narcotraficante; fue ella

quien lo ayudó para que dejará de depender

de los Ochoa -que le compraban la droga

que producía en su primer laboratorio- y se inde-

pendizara en su carrera criminal; fue ella quien reci-

bió el primer envío que Escobar hizo a los Esta-

dos Unidos camuflado en llantas de avioneta.

Fue ella, La Reina, la que alimentó al monstruo

que hoy en la televisión llaman Patrón del Mal.

Y por eso en su historia, como en las historias de

monstruos de mil cabezas y reinas sin corona,

hay leyendas. Una de ellas, la que cuenta que

fue capaz de matar a uno de sus esposos con su

propia mano y luego pagar todo los gastos del

entierro para después aparecerse en el. La Reina,

también, fue una reina del descaro.***En 1984 Gri-

selda Blanco fue capturada en Los Angeles. A

estados Unidos había llegado después de años

y años de enviar mulas y avionetas cargadas.

Allá se había aliado con un narcotraficante lla-

mado Rafael y luego, con la droga enviada

por Escobar, construyó su imperio. Esto

tampoco es exageración: Bob Palombo, un ex

agente de la DEA entrevistado por la televisión

norteamericana, cuenta que para ella era habi-

tual comprar Ferraris de 80.000 dólares como

regalos de navidad y que, incluso, llegó a

tener entre sus posesiones un anillo que

perteneció a Eva Perón. Después de acumular

riqueza por más de una década, La Reina de

la Cocaína fue condenada a 20 años de prisión

y en el 2004, extraditada a Medellín. Fer-

nando Quijano, violentólgo y presidente de la Cor-

poración para el Desarrollo Social, Corpades,

dice que esa condena tan larga dice mucho

de ella, de la importancia que tenía en

el universo narcotraficante. Según él, esa conde-

na significa dos cosas: que no realizó acuerdos

con los gringos y que no hizo revelaciones

que permitieran capturas mayores. Y eso,

pese a que ella conoció a lo verdaderos jefes

del narcotráfico, los que aun aparecen

como personas honorables cuando siguen

promoviendo el negocio. La Reina fue asesinada de

dos tiros en la cabeza. Tenía 69 años y estaba

comprando un trozo de filete en una carnicería

del barrio Belén de Medellín. El asesino le dis-

paró y huyó en una motocicleta, tal como ella lo

había enseñado hace más de treinta años en las

barriadas de esa ciudad. Su final, fue como la

fábula de su propio cuento.La Viuda NegraEl

terror que sembró en Estados Unidos no obe-

deció a otra cosa que su ambición. De Mede-

llín y Pereira llevó sicarios para alimentar la red

de distribución y cobranzas que había monta-

do con Alberto Bravo, el hombre con que se ca-

só siendo ya La reina de la Cocaína. Alberto

era su mano derecha en los Estados Unidos

pero en algún momento ella creyó que su mari-

do la traicionaba porque el dinero no corres-

pondía a las cuentas que hacía. La solución:

matarlo. Desde entonces, también empezaron a

conocerla como La Viuda Negra.

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