Masaya sale a las calles y le grita a Ortega: “No los queremos, que se vayan”

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Pueblos despierten ; vean estos " liderachos " populistas a donde terminan !

Las campanas sonaron esta vez no para avisar la muerte, como tenían días de hacerlo al llegar los paramilitares del gobierno, sino la esperanza de la mano de la visita de los obispos a esta ciudad, brutalmente reprimida por el gobierno de Daniel Ortega. Fue un abierto desafío al régimen y con el objetivo de entregar víveres y frenar la escalada de violencia estatal.

El clero de Managua fue recibido por la población de esta ciudad. Algunos lloraron, otros se arrodillaron, las madres pidieron justicia, durante la marcha multitudinaria improvisada, a la que se sumó la población y los representantes de la Alianza por la Justicia y la Democracia. Los pobladores salieron de sus casas, de las trincheras para ondear sus banderas azul y blanco y suplicar el cese de los ataques.

En la plaza cercana al barrio Monimbó, uno de los más heroicos de la ciudad, la población alza también banderas azul y blanco, en espera de los religiosos, a los que la población resguarda a su paso. Los pobladores van agarrados de las manos, los rodean, y les abren el paso para que avancen seguros.Antes de que la Iglesia Católica anunciara la decisión de viajar a la ciudad, los obispos oficiaron una misa en la Catedral de Managua. Era una jornada por la oración, en la que el dolor dominó todo. Avanzaron hasta Masaya por un camino, del que el gobierno desapareció a los paramilitares, con los que imponen el terror.

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Masayas hacen cadenas humanas y abren barricadas para que sacerdotes puedan pasar. @laprensa

 

La comitiva es encabezada por los obispos de Managua Leopoldo Brenes y Silvio Báez, pero también participa el enviado del papa Francisco en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag, a quien recientemente el gobierno aceptó sus cartas credenciales. El viaje improvisado de los obispos se da cuando la ciudad sufría un nuevo ataque de antimotines y paramilitares desde horas tempranas. El objetivo del ataque oficial es derribar las barricadas, con las que la población se ha defendido.

Pero Monimbó resiste. Se escucha de fondo la canción de Carlos Mejía Godoy, cuando le cantó a la ciudad y su gente, aquella letra: “Vivirás Monimbó/, Llama pura del pueblo/Oigo tu corazón,/ Atabal guerrillero”.

La Iglesia Católica funge como mediadora y testigo del diálogo nacional, en el que la sociedad la ha demandado al régimen el cese de la represión en el país, el que se ha caracterizado por ataques a barrios en Managua, de hombres armados, encapuchados, en complicidad con la Policía.  Lo mismo ha ocurrido en distintas partes del país.

La represión que no cesa

La crueldad de Ortega con Masaya ha sido grande. En días pasados, la represión dejó al menos seis personas (tres confirmados por LA PRENSA) y más de 30 personas resultaron heridas de bala tras el operativo en que la Policía Nacional rescató al subdirector Ramón Avellán, quien se encontraba en la delegación central de la ciudad, sitiada por los manifestantes que reclaman democracia a Ortega.

 

 

Durante la misa en Managua, la posición de la Iglesia Católica fue expresada por el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, originario de Masaya, quien dijo entre lágrimas: “Lloremos por Nicaragua, porque un pueblo desarmado está siendo masacrado”.

“Que Daniel Ortega pare la masacre del pueblo de Masaya”, insistió el sacerdote Edwin Román, de la parroquia San Miguel, de esta misma ciudad, quien ha sido amenazado por apoyar a la población. Las víctimas de la represión se cuentan en al menos 170 personas desde que iniciaron las protestas el 18 de abril pasado.

LA PRENSA/Jader Flores

Durante la procesión en Masaya, otros religiosos siguen dando sus puntos de vista como Monseñor Silvio Fonseca, vicario de la Familia de la Arquidiócesis de Managua, quien calificó a Ortega y su esposa Rosario Murillo como satánicos y cínicos. “Este problema ya no es político, aquí hay actos esotéricos”, aseguró.v

 

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